Financiación para empresas, y sin garantías

Ante los problemas para acceder a la financiación por parte de las empresas como las start-ups (compañías emergentes apoyadas en la tecnología) surgen mecanismos financieros innovadores como son los préstamos convertibles y los préstamos participativos, estos tipos de préstamos permiten a los prestamistas formar parte del conglomerado accionarial de las empresas.

En primer lugar, el préstamo participativo se basa en la participación de la entidad prestamista en los beneficios de la empresa financiada, además de recibir un interés fijo, siendo una vía de financiación intermedia entre el capital social y el préstamo a largo plazo. Además, los intereses devengados se considerarán deducibles en el Impuesto de Sociedades, sólo se puede terminar esta relación anticipadamente si se compensan con una ampliación de la misma cantidad en el capital de la empresa. Podemos conocer su regulación en el RDL 7/1996.

Es importante saber que se sitúan tras los acreedores comunes en el orden de prelación de crédito, lo cual lleva al prestamista a una situación de “propietario”. Los préstamos participativos se considerarán patrimonio neto a efectos de reducción de capital y liquidación de sociedades previstas en la legislación mercantil. Es concedido por redes de “business angels” o inversores de proximidad, que proveen de capital a las start-ups a cambio de participaciones accionariales, pero que además aportan sus conocimientos empresariales.financiación empresas

En segundo lugar, los préstamos convertibles son aquellos que el prestamista tiene la posibilidad de convertir en capital de la sociedad el dinero que ha prestado a la misma. Es un contrato de carácter mercantil que está marcado por la voluntad de las partes, ya que las partes pactan de ante mano las condiciones y porcentajes para la opción de conversión.

En caso de situación de concurso de acreedores estos préstamos se sitúan antes que los propios socios. El objetivo principal de estos préstamos en caso de que la trayectoria de la empresa sea positiva, es el de crear  una situación de control sobre ella.

Finalmente, como conclusión podemos decir que estos préstamos dotan de una seguridad a los empresarios ya que no prestan avales, los beneficios que producen las empresas y la propia actividad de las mismas son las que cargan con las responsabilidades crediticias. Los prestamistas pueden llegar a participar en las decisiones de la empresa e incluso administrarla, son operaciones que requieren de un buen asesoramiento previo a su formalización, ya que no debemos olvidar que el prestamista puede llegar a entrar en el accionariado de la empresa.